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Péptidos para bajar de peso (GLP-1): semaglutida, tirzepatida y lo que viene
Reset Metabólico29 de ago de 2026

Péptidos para bajar de peso (GLP-1): semaglutida, tirzepatida y lo que viene

Dr. Octavio Soto Berzzotti

Dr. Octavio Soto Berzzotti

Gestión en Salud & Terapias Endovenosas

En los últimos años, un grupo de moléculas cambió por completo la conversación sobre el peso. Semaglutida, tirzepatida —Ozempic, Mounjaro— pasaron de la consulta del diabetólogo a la tapa de las revistas, porque lograron algo que hasta hace poco parecía imposible sin cirugía: pérdidas de peso del 15%, 20% y más.

Son, técnicamente, péptidos: mensajeros que actúan sobre las hormonas que regulan el hambre y el metabolismo. Y funcionan. Pero en Mas Drips creemos que la pregunta importante no es cuánto peso se baja, sino qué se baja. Porque no es lo mismo perder grasa que perder músculo, y ahí es donde la diferencia entre un tratamiento improvisado y uno bien pensado se vuelve enorme.

Esta nota es un recorrido honesto: qué son los GLP-1, qué dice la evidencia de cada uno, qué se viene, y el dato que casi nadie te cuenta antes de empezar. Esta nota forma parte de nuestra guía general sobre terapia con péptidos. Si es tu primer contacto con el tema, te recomendamos empezar por ahí.

¿Qué son los GLP-1 y cómo funcionan?

GLP-1 son las siglas de glucagon-like peptide-1, una hormona incretina que el intestino libera cuando comés. Su trabajo natural es avisarle al cuerpo que llegó comida: estimula la insulina, frena el vaciamiento del estómago y le manda al cerebro una señal de saciedad.

Los medicamentos de esta familia son versiones sintéticas y potenciadas de esa hormona. Al activar sus receptores de forma sostenida, producen tres efectos: menos apetito, más sensación de saciedad y mejor manejo de la glucosa. El resultado clínico es una reducción del consumo de calorías que se traduce en pérdida de peso.

La clave es que no son "quemagrasas" ni estimulantes: trabajan sobre una señal hormonal que tu cuerpo ya usa. Por eso se los considera un tratamiento médico para una enfermedad crónica —la obesidad— y no una solución rápida.

Semaglutida (Ozempic, Wegovy): la que abrió la puerta

La semaglutida fue la molécula que puso a los GLP-1 en el mapa. En el ensayo clínico STEP 1, adultos con sobrepeso u obesidad sin diabetes que recibieron semaglutida 2,4 mg semanal perdieron en promedio alrededor del 15% de su peso corporal en 68 semanas, frente a apenas 2,4% con placebo (Wilding et al., NEJM 2021; PMID 33567185).

Pero su interés va más allá del peso. En el ensayo SELECT, la semaglutida demostró reducir eventos cardiovasculares en personas con obesidad y enfermedad cardiovascular, incluso sin diabetes: un dato que la posicionó como algo más que un tratamiento estético.

En la Argentina, la semaglutida se comercializa en varias presentaciones: Ozempic y Rybelsus (esta última, oral) con aprobación de la ANMAT para diabetes tipo 2, y Wegovy con aprobación específica para el tratamiento de la obesidad. Su uso para el control de peso en personas sin diabetes puede ser indicado por un médico según criterio clínico.

Tirzepatida (Mounjaro, Zepbound): el doble agonista

La tirzepatida dio un paso más. En lugar de actuar sobre un solo receptor, activa dos: el GLP-1 y el GIP, otra hormona incretina. Esa doble acción se traduce en resultados mayores.

En el ensayo SURMOUNT-1, la tirzepatida a su dosis máxima de 15 mg produjo una pérdida de peso promedio del 20,9% a las 72 semanas, frente al 3,1% con placebo (Jastreboff et al., NEJM 2022; PMID 35658024). Y en la primera comparación directa entre ambas moléculas —el ensayo SURMOUNT-5— la tirzepatida superó a la semaglutida en pérdida de peso y reducción de la circunferencia de cintura en adultos con obesidad sin diabetes (Aronne et al., NEJM 2025; PMID 40353578).

En el mercado argentino, la tirzepatida está disponible como Mounjaro, con aprobación de la ANMAT.

Retatrutida: lo que viene

Acá entra la ola que todavía no llegó, pero llega. La retatrutida es un triple agonista: activa tres receptores a la vez —GLP-1, GIP y glucagón—. Ese tercer mecanismo, el del glucagón, aumenta el gasto energético y favorece la oxidación de grasa hepática.

Los primeros resultados de fase 3 fueron los más contundentes registrados hasta ahora para un fármaco de este tipo. En el ensayo TRIUMPH-1 (2026), los participantes con la dosis más alta alcanzaron una pérdida de peso promedio de alrededor del 30% en la extensión a 104 semanas, y cerca de la mitad superó el umbral del 30% de pérdida de peso, un territorio históricamente asociado a la cirugía bariátrica.

Una aclaración importante y honesta: la retatrutida es todavía un fármaco en investigación. No está aprobada por la FDA ni por la ANMAT, y su presentación regulatoria recién se estima para fines de 2026 o 2027. La mencionamos porque entender hacia dónde va este campo es parte de tomar decisiones informadas hoy, no porque sea una opción disponible.

El dato que casi nadie te cuenta

Ahora, lo importante. Y es acá donde la mirada de la medicina funcional hace la diferencia.

Cuando bajás de peso rápido —con cualquier método, no solo con GLP-1— no perdés únicamente grasa. Perdés también músculo. Y los GLP-1, justamente por ser tan potentes, generan una pérdida de peso tan grande que la porción de músculo perdido en términos absolutos es significativa.

Los números son claros. Los subestudios de composición corporal mostraron que una parte importante del peso perdido correspondió a masa magra: alrededor del 45% en el caso de la semaglutida en STEP 1 (PMID 33567185) y en torno al 25–34% con tirzepatida en SURMOUNT-1 (PMID 35658024). Dicho de otro modo: sin una estrategia deliberada, una fracción relevante de lo que baja la balanza puede ser el músculo que sostiene tu metabolismo, tu fuerza y tu vitalidad a largo plazo.

¿Por qué importa tanto? Porque el músculo no es solo estética. Es tu órgano metabólico más activo: regula la glucosa, sostiene tu tasa metabólica y protege contra la fragilidad con la edad. Perder músculo mientras bajás de peso es exactamente lo contrario del objetivo de la longevidad.

La buena noticia: la pérdida de músculo no es inevitable. La evidencia en ciencia del ejercicio es consistente en que dos palancas cambian el resultado de forma drástica:

Proteína suficiente. Durante la pérdida de peso activa, el objetivo suele ubicarse en torno a 1,2–1,6 gramos de proteína por kilo de peso por día. El problema es que los GLP-1 quitan el apetito, y alcanzar esa cantidad se vuelve un desafío que hay que planificar.

Entrenamiento de fuerza. El estímulo del entrenamiento de resistencia le dice al cuerpo que conserve el músculo. Estudios que combinaron restricción calórica con entrenamiento de fuerza lograron preservar casi toda la masa magra.

En estudios donde se prioriza la función muscular junto al tratamiento, el panorama mejora notablemente: la fuerza de agarre se mantiene o incluso aumenta, y disminuye la obesidad sarcopénica. La molécula es la misma; lo que cambia es cómo se la acompaña.

Cómo lo abordamos en Mas Drips: Reset Metabólico

Esta es la lógica que guía nuestro programa Reset Metabólico. No se trata solo de indicar un GLP-1 y esperar que baje la balanza. Se trata de bajar grasa protegiendo el músculo, con un enfoque que se apoya en cuatro pilares:

Dosis mínima efectiva. La dosis más alta no siempre es la mejor. Buscamos el efecto deseado con la menor exposición necesaria, ajustada a cada persona.

Objetivo de proteína personalizado. Definimos y monitoreamos tu ingesta proteica para que el déficit calórico no se coma tu músculo.

Entrenamiento de fuerza. Integrado como parte del tratamiento, no como un extra opcional.

Medición de la composición corporal. Y acá está el corazón de todo: no medimos solo el peso, medimos qué cambia. Un bodyscan cada 90 días nos muestra si estás perdiendo grasa o músculo, y nos permite corregir el rumbo.

Porque, como repetimos siempre: no se puede gestionar lo que no se mide. La balanza te dice un número. La composición corporal te dice la verdad.

GLP-1 en la Argentina

A modo de mapa práctico, hoy en el país conviven varias opciones aprobadas por la ANMAT y de venta bajo receta: la semaglutida (en Ozempic, Wegovy y la versión oral Rybelsus, además de biosimilares nacionales como Dutide), la tirzepatida (Mounjaro) y la liraglutida (Saxenda, Victoza), entre otras. La retatrutida, como aclaramos, aún no está disponible.

Un apunte de salud pública: la ANMAT ha emitido alertas prohibiendo productos con semaglutida o tirzepatida sin registro sanitario ofrecidos por redes sociales y plataformas de venta online, de los que no puede garantizarse ni el origen ni la composición. Estos medicamentos requieren indicación médica y deben adquirirse únicamente en farmacias habilitadas.

Tu punto de partida: la evaluación de salud

Los GLP-1 son una herramienta poderosa. Pero una herramienta poderosa mal usada puede costarte lo que más querés conservar. La diferencia entre bajar de peso y transformar tu salud está en el cómo: en la dosis, en el acompañamiento, y sobre todo en la medición.

Antes de pensar en cualquier tratamiento, el primer paso es saber dónde estás parado. Completá nuestra evaluación de salud: es el punto de partida para entender tu estado metabólico, tu composición corporal y qué estrategia tiene sentido en tu caso. A partir de ahí, nuestro equipo se contacta para acompañarte.

En Mas Drips no empezamos por el tratamiento. Empezamos por conocerte.

Iniciar mi evaluación de salud

Esta información es educativa — no reemplaza una consulta médica. Antes de iniciar cualquier tratamiento, hablá con un profesional.